
Creo que una condición indispensable de toda gran obra de arte es hacernos sentir miserables en nuestra condición humana. Una obra de Arte en su genialidad debe hacernos sufrir nuestra
finitud ante su trascendencia inmortal, así,
maravillados, contemplamos con asombro algo que resistirá el embate de las eras… todo lo demás es
autoayuda. Y
Pride of Baghdad es una obra de arte con todas las letras. Es un
comic que tiene tantos niveles de lectura que ya solo la trama lineal, el devenir de los acontecimientos sin más la haría inolvidable, pero tiene tanta riqueza en metáforas tan sencillas y a la vez de
profundidades abisales que aún sin “
inventar” nada se convierte en un clásico
instantáneo.
Vaughan y
Henrichon escriben una fábula de nuestras días, con recursos de
Esopo y
Samaniego pero con una potencia artística y aleccionadora elevada al infinito; la elección de animales como protagonistas nos remiten a las fabulas de nuestra infancia y si no fuera por un par de escenas (
que acá no vamos a detallar) en un mundo ideal donde las cosas para chicos no sean infantiles hasta podría ser una maravillosa película de
Pixar o
Disney… pero por suerte, es “
solo” un
comic. Porque “
¿por suerte?” porque solo este medio se permite tanta libertades y

tiene además, las
posibilidades de darle a esta historia la fuerza y la sencillez que requiere ; ¿por que “
solo” es un
comic? porque
lamentablemente, este medio a pesar de ser el único que puede darnos esta maravilla sigue siendo el más ignorado y vilipendiado, sobre todo
académicamente (En las
universidades hay carreras de Literatura, Cine, Artes Plásticas, Escultura… y el Comic?, bien gracias). Entonces el lector común, incauto, deberá ser poco menos que empujado por la fuerza o por la casualidad a leer un “
comic” que
"encima” está protagonizado por “
animalitos”, pero bueno… allá él. Yo sabía que uno de los mejores
guionístas de la actualidad -
y que por obras como esta e Y the last man será también de los mejores de todos los tiempos- no me iba a fallar… la elección del escenario y ponerlo también en el título me hacían sospechar que la historia iba a bajar, indefectiblemente, línea política crítica. Por ”
la” otra parte cualquiera que se hubiera arrimado a algún trabajo de
Henrichon sabía que nada mas por las lápices, la historia iba a
garpar, pero como pasa con las grandes obras, no podíamos esperar semejante nivel: guión y trazo se unen en algunas escenas
retroalimentándose para darle una expresividad inolvidable a la historia… bueno, “
eso es el comic me dirán”,ajá.. esto es
EL COMIC les
dire yo, cuando es encarado con seriedad
ARTÍSTICA.

Y al final
LA revelación. Tal vez la supieras por alguna solapa o
contratapa buchona, pero en la obra colocarla en el final hace que cuando en una segunda, tercera o millonésima lectura dónde estás saboreando cada detalle puedas apreciar y amar la excelente sutileza de guardar
ESA revelación para
ESE momento… y si
tenés la suerte de toparte con esta obra sin leer
contratapa o reseña alcahueta alguna, ese detalle, si también
tenés un corazón, va a operar de manera mágica. Claro, en una lectura perspicaz , ves que esto se anuncia en el principio, pero se diluye con tanta sutileza en la fábula que consigue irrumpir al final (
aún cuando siempre estuvo presente) en una forma mucho más estremecedora y
emocionalmente violenta. Pocas experiencias tan lindas en la vida como
chocarse con el arte sin querer, ir al cine con amigos a ver una “
peli de acción” por compromiso y terminar viendo “
Matrix”, leer un “
comic de animalitos” y
chocarse con Pride of Baghdad, sería tener mucha suerte. Si no la leíste, sino
tenés ni idea de que se trata, yo desde acá ya hice
MUCHO por vos, en serio. Lee
Pride of Baghdad.