Un 17 de julio de 1987 se estrenaba en los cines norteamericanos una de las producciones más importantes de la historia del cine de acción y ciencia ficción, con un nombre en extremo ridículo pero que, por otro lado, sintetizaba como ningún otro el plot que escondía: Robocop, la modesta producción de Orion (apenas 14 millones de dólares de costo) que se transformaría en un clásico instantáneo del género arribaba a las salas de cines 30 años atrás, y hoy en Tierra Freak decidimos homenajearla incorporando un invitado para que desguace una escena puntual del film para poder entender, a través de la misma, las formas y modos de este director Holandés, Paul Verhoeven, el cual entregaba con esta producción su visión de la sociedad norteamericana interpelando la misma con una cinta satírica y controversial. Luego de una pequeña introducción de mi autoría daré paso al análisis del amigo Orson Cafrune, un erudito del 7º arte con el cual tendré el gusto de compartir una columna cada tanto, en la cual se encargará de acercarnos su visión personal de un puñado de eximios directores.
