Últimamente peco de haber caído en una moda y es que me empezaron a gustar todas las series o mangas relacionados con espíritus, conexión con el más allá y los templos Shinto.
O sea, siempre tuve algún interés. No es que no me llamaban del todo pero no era un factor determinante si yo quería ver alguna serie o leer un manga nuevo.
El mejor ejemplo que encuentro es xxxHolic, un manga que, a pesar de yo ser fan de las CLAMP (aunque las odie con el alma), jamás me fanatizó lo suficiente. Y claramente no me refiero al tipo de serie que se puede encontrar en Shaman King, que más que de historias cotidianas sobre espíritus es sobre peleas y quien la tiene más grande cada 500 años.
Pero con el tiempo y la vejez, me fui enganchando con este tipo de series de a poco y ahora me quiero ver todo. Incluso cuando soy de esas personas cagonas que no te ven una película de terror ni de casualidad. Sí, that’s me.
En la temporada de anime anterior, la de invierno (nuestro verano), yo estuve en medio de mi retiro budista y no escribí nada sobre lo que se había estrenado esa temporada. Y la verdad, no nos perdimos demasiado salvo pequeñas (muy pequeñas) excepciones. Una de las series que si puedo destacar entre tanto fanservice y desperdicio de animación fue Noragami, el manga sobre un Dios que no lo parece.
O sea, siempre tuve algún interés. No es que no me llamaban del todo pero no era un factor determinante si yo quería ver alguna serie o leer un manga nuevo.
El mejor ejemplo que encuentro es xxxHolic, un manga que, a pesar de yo ser fan de las CLAMP (aunque las odie con el alma), jamás me fanatizó lo suficiente. Y claramente no me refiero al tipo de serie que se puede encontrar en Shaman King, que más que de historias cotidianas sobre espíritus es sobre peleas y quien la tiene más grande cada 500 años.
Pero con el tiempo y la vejez, me fui enganchando con este tipo de series de a poco y ahora me quiero ver todo. Incluso cuando soy de esas personas cagonas que no te ven una película de terror ni de casualidad. Sí, that’s me.
En la temporada de anime anterior, la de invierno (nuestro verano), yo estuve en medio de mi retiro budista y no escribí nada sobre lo que se había estrenado esa temporada. Y la verdad, no nos perdimos demasiado salvo pequeñas (muy pequeñas) excepciones. Una de las series que si puedo destacar entre tanto fanservice y desperdicio de animación fue Noragami, el manga sobre un Dios que no lo parece.
