“El público se renueva” es, además de una de las frases más trilladas relacionadas con el espectáculo, una verdad irrefutable que funciona muchas veces como una excusa perfecta para que las industrias del cine y le televisión presenten una y otra vez proyectos que ofrecen una puesta al día de una idea que ya fue explotada en alguno de estos medios con algo de éxito y, por lo tanto, cuenta con una base fija de fans que estarán sin duda alguna interesados en consumir esta “nueva” versión. Esta articulación de una vieja idea para presentarla de forma fresca y renovada y dotarla de elementos modernos es un recurso casi tan viejo como la prostitución, y no se aleja demasiado de las adaptaciones literarias o de historietas, máxime cuando muchas veces el producto va a ser presentado en otro medio. Si reflexionamos sobre el asunto, estamos hablando de lo mismo: agarrar una obra que fue consumida en un formato determinado, detectar cuales fueron los elementos que la dotaron de cierta importancia y la terminaron transformando en un producto cultural que cuenta con un valor agregado que trasciende a su época, y trasladar los mismos a otro formato, intentando mantener vivo el espíritu original de la misma.
