miércoles, 15 de enero de 2014

La Vida Secreta de… ¿Walter Mitty? - El Gabinete del Dr. Morholt.


Ya han pasado unos días desde el estreno de la nueva película de Ben Stiller (nunca mejor dicho el “la película de” ya que la dirige y la protagoniza) y desde que supe que la iban a estrenar quise hacer una reseña sobre ella, pero principalmente sobre el personaje.


Porque, claro, Walter Mitty no es un personaje creado por Steve Conrad (guionista de esta película) sino que es un personaje que viene de hace mucho tiempo atrás y que, aunque no lo es formalmente, parece tener todas las características de un personaje en “dominio público” como lo son Robin Hood, el Rey Arturo o, desde hace unas semanas, el mismísimo Sherlock Holmes (sí muchachos y muchachas del mundo, ya no hace falta tener los herederos del Caballero Sir Arthur Conan Doyle para poder hacer historias de ese personaje. Es libre, es gratuito y, principalmente ya no está atado a la infame ley del “Derecho de Autor”).

Pero no nos desviemos del asunto, porque Walter Mitty todavía no ostenta de esa misma libertad que el gran detective, pero desde hace mucho que lo parece y esta última película de Stiller no hace más que confirmarlo.

Haciendo un poco de historia, Walter Mitty fue creado por el ENORME James Thurber, escritor, dibujante e historietista que publicó la mayoría de sus creaciones en la revista The New Yorker, pero que también publicó libros y cuentos cortos. Thurber es uno de esos escritores que nos muestran, a lo largo de toda su obra, que la vida cotidiana del hombre común es una porquería, pero que es la que le toca vivir y por eso vale la pena ser contada.

La acidez, la crudeza y la sátira son las mejores armas que James Thurber tiene y las sabe manejar a la perfección, cual maestro ninja.

“La Vida Secreta de Walter Mitty” tiene todas esas cosas y es la historia más emblemática y conocida de toda la obra de Thurber. Un cuento corto de no más de 2000 palabras que publicó en 1939 y que enseguida tuvo una respuesta impensada en los lectores de The New Yorker. Miles de cartas llegaron a la redacción para contar cómo se sentían identificados con el personaje y su particular sufrir.
Porque lo importante de Walter Mitty es que, así como nuestro autóctono Sr. López con sus “Puertitas”, evade una realidad horrible y opresiva, viajando imaginariamente a aventuras donde siempre es el héroe que sabe qué hacer y todos lo adoran o idolatran.

Difícil entonces que, en un universo como Hollywood, donde siempre sacaron historias para filmar hasta de cosas tan estúpidas como el juego “batalla naval”, no pasara mucho tiempo hasta que alguien quisiera hacer una adaptación de este cuento.

Así es como en 1947, otro ENORME como fue Danny Kaye encarnó a Walter Mitty en una producción donde compartía pantalla con la hermosísima Virginia Mayo y el inconmensurable Boris Karloff.

Y acá debo hacer un parate y una confesión muy importante:

Para mi “The Five Pennies”, protagonizada por Kaye en 1959, es una de las mejores películas musicales que se hicieron en toda la historia “del mundo mundial” y la que me hizo descubrir a un actor, bailarín y cantante imposible de igualar hasta este momento en toda la industria cinematográfica, como lo fue Danny Kaye.

Hecha esta confesión (lo cual nos une y nos hace más cercanos, querido lector), debo decir que “La Vida Secreta de Walter Mitty”, la de 1947, es una muy buena película de Danny Kaye, pero también es una pésima adaptación del gran cuento de Thurber.

Para dar un ejemplo básico es algo así como “Constantine” de 2005, que es una muy buena película de Keanu Reeves haciendo de un matademonios con mucha chapa, pero que de John Constantine, el personaje creado por Alan Moore, no tiene ni un pelo de toda esa melena morocha que ostenta Keanu en toda la película y que estamos hasta el último minuto queriendo que se la tiña de rubio.
Pero como siempre ocurre con un medio tan masivo como es el cine a comparación con uno mucho más acotado como son los libros (por lo cual la mayoría cuando escucha “Soy Leyenda” piensa en esa abominación que es la película de Will Smith y no en el precioso libro de Matheson), la película de 1947 fue un éxito tremendo e hizo que Walter Mitty sea conocido por el mundo entero.

Tan emblemática fue la encarnación de Kaye de este pobre tipo que soñaba despierto para obviar el mundo real, que hasta existe un “complejo de Walter Mitty” en la psicología yanki para denotar a las pacientes que hacen eso a nivel clínico.

Pero al mismo tiempo, es tan distinta la versión de Kaye al cuento original que el mismo Thurber (quien fue consultado varias veces mientras escribían el guion y nunca aceptaron sus recomendaciones) hizo público su descontento y llegó hasta intentar frenar la producción de la película.

Obviamente no lo consiguió y tuvo que aceptar que el Walter Mitty de Kaye fuera totalmente distinto de su Walter Mitty, pero principalmente que fuera más famoso e importante a nivel llegada al público masivo.

Algo así sucede con la versión del año pasado dirigida y protagonizada por Ben Stiller estrenada hace unos días en Argentina.

Si uno vio la película de Kaye y va al cine con la idea de que esto es una remake, pues se equivoca y mucho.

Si uno leyó el cuento original y va al cine con la idea de que esto puede ser una reivindicación para el cuento original de Thurber, pues se equivoca y mucho más que en el ejemplo anterior.

“La Vida Secreta de Walter Mitty” de Ben Stiller es una película que del cuento original sólo tiene la idea de un hombre que sueña despierto y que cualquiera que haya visto las series “Scrubs” o “Ally McBeal” sabe que es un recurso que se puede utilizar muy bien, pero que es sólo eso, un recurso y no se puede hacer de eso toda una historia.

Eso no quita que no sea una película interesante, con una fotografía impresionante (realmente impresionante) y una muy buena dirección.

No hay que olvidar que Stiller sabe dirigir (“Reality Bites”, “Zoolander” y “Tropic Thunder” lo demuestran) y es un muy buen actor (“There´s Something About Mary” y “The Royal Tenembaums” también lo hacen), pero lo que hay que dejar en la puerta al momento de entrar al cine es cualquier expectativa de que esta versión va a tener algo que ver con la anterior o, principalmente, con la historia original.

Porque, seamos sinceros, no todos tienen el talento de Andréi Tarkovski y hacer una obra maestra del séptimo arte como “Stalker” basándose en un cuento corto como “Picnic junto al camino”… y quizás, sólo quizás, el mercado de cine de Hollywood tampoco sea el lugar para encontrar nuevos Tarkovskis.
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