Con la proliferación de historias en formato serie que estamos teniendo en estos tiempos es difícil negar que una buena historia se basa principalmente en el desarrollo de sus personajes.
El formato de historia serializada tiene la singularidad de que, si se maneja correctamente, puede incrementar la recepción afectiva y de alta implicación del espectador logrando así acercarlo a los personajes de manera más efectiva que en el cine donde sólo se tiene aproximadamente 2 horas para lograrlo.
Es por eso que se necesita mucha más maestría para contar una buena historia en una película que en una serie.
