Las Tortugas Ninja son un fenómeno cultural por el que tengo un curioso e inexplicable interés que posiblemente tenga fuertes raíces en la nostalgia. Es que debe haber poca gente de mi generación (entre veintipico y treintayalgo de años) que no haya sido arrastrada por la imparable ola de marketing quelonio que arrasó el mundo entero entre fines de los 80's y principios de los 90's. Nos volvíamos locos por ver la serie animada, pasábamos horas absortos en aquel maravilloso videojuego y hartábamos a nuestros padres para que nos compraran los juguetes. Las tortugas estaban en todos lados y todos las amábamos. La mayoría de la gente recuerda al menos una de todas estas versiones de las tortugas, sin embargo pareciera que muchos ignoran que los primeros pasos de estos queribles quelonios mutantes se dieron en forma de viñetas.
¿Es posible decir que hay una versión definitiva de las Tortugas Ninja? Como sucede con tantos personajes de historieta, varias son las interpretaciones y reinterpretaciones que existen de las tortugas, y sin duda cada uno tendrá su versión favorita. La semana pasada se publicó el número 50 del título actual de las Tortugas que publica en Estados Unidos la editorial IDW, versión que hace algunos meses ganó cierta notoriedad entre medios especializados de noticias por la muerte de uno de los héroes mutantes. Esta versión es para muchos la versión definitiva de la franquicia, pues incorpora los mejores elementos de prácticamente todas las versiones anteriores y crea una mitología propia verdaderamente rica y consistente. El #50 del título llevó a un clímax la batalla entre las tortugas y su enemigo jurado Shredder, cerrando así una etapa, con la promesa de cambiar definitivamente el status quo de aquí en adelante. Con este panorama, hoy los invito a hacer un repaso por la historia que nos trajo hasta aquí, de la mano de Leonardo, Raphael, Donatello, Michelangelo y por supuesto, el Maestro Splinter.
