Hubo un tiempo que fue hermoso y fui libre de verdad,
guardaba todos mis sueños en castillos de cristal.
Canción para mi Muerte – Sui Generis
La “generación Perfil”, esa camada de lectores que comenzó a interiorizarse en esto de leer y coleccionar comics books americanos en la nefasta década de los ’90 acá en argentina producto de las licencias de D.C. Comics que la editorial Perfil estaba explotando en ese momento, hoy por hoy ronda los 30 y largos años, y tiene algunas características propias únicas que difícilmente puedan ser reproducidas en generaciones posteriores. Gracias a dichas publicaciones, las de Perfil, y a sus notas editoriales y reseñas, y a los hoy anacrónicos debates que se generaban en las secciones de correo de esas revistas, terminó reivindicando ciertos títulos, ciertos personajes y ciertas sagas como seguramente ninguna otra generación hizo ni lo volverá a hacer. Esa generación, que hoy sigue teniendo peso en el medio desde el lado de un enorme porcentaje de artistas argentinos que tienen la suerte de poder desempeñarse como guionistas o dibujantes y pertenecen a ella o por parte de otro también significativo porcentaje de periodistas que ejercen su crítica y análisis en distintos medios, tiene su corazón anclado, le guste o no reconocerlo, en esos años bisagra de la industria, mezclando un montón de sabores y climas tan dispares como poderosos, y esto se evidencia de manera efectiva en las charlas y debates que actualmente generan en las redes sociales o sitios afines a la historieta.



