viernes, 2 de marzo de 2018

Runaways: la fallida adaptación de Hulu - La Columna de Logan.



Hay cosas en la vida que no podemos controlar. Cientos de ellas. Mal que nos pese. Creo que no es la primera vez que comienzo una reseña mencionando esto, pero estas últimas semanas, poco a poco, estoy haciendo un esfuerzo enorme por conciliar mi “yo interior” con esa idea, e intentar vivir tranquilo con la misma. A mí me gusta planificar las cosas, buscar tiempo para poder elaborar las ideas tranquilo, sin apuro, y así poder abordar los temas como más me gusta, para poder entregar un texto a la altura de mi tibia trayectoria y sobre todo de la impronta de este sitio. Pero la mayoría de las veces las circunstancias aleatorias se posicionan casi sin control sobre tu vida, una y otra y otra vez, y las complicaciones se van acumulando y se van concatenando como si se trataran de fichas de dominó que van cayendo una detrás de otra. En algún punto pensás: no pueden seguir cayendo fichas eternamente, en algún momento esto tiene que parar… pero ese momento nunca llega, y mientras las fichas caen tu vida tienen que seguir, a la par de ellas, o debajo de las mismas.

Fíjense como serán las cosas que originalmente quise escribir una reseña doble y matar dos pájaros de un tiro cuando comencé a abordar la serie Inhumans, a finales del año pasado, y el tiempo fue pasando y tuve que postergar una entrada sobre Runaways recién al día de hoy. También quise comenzar a entregar dos reseñas por semana, entre otras cosas porque vengo acumulando un montón de series que ya han culminado sobre las que me gustaría explayarme, a la par de un montón de películas sobre las que quiero escribir y también toneladas de historietas, del país del norte y del nuestro… y aquí estamos, a duras penas estoy pudiendo cumplir con una reseña por semana, y ni siquiera todos los jueves.



El comic de Vaughan


Entonces, como ya lo adelantó el título y también el párrafo anterior, hoy me voy a explayar en Runaways, la serie de T.V. para la cadena Hulu desarrollada por Josh Schwartz y Stephanie Savage, inspirada en el comic homólogo creado por el genio de la vida BrianK. Vaughan y Adrian Alphona, mismo que tuvo su “estreno” en julio del 2003 para el imprint Tsunami de Marvel Comics.
Esta línea editorial dentro de Marvel, Tsunami, tenía como target puntual el joven lector de comics que también estaba fanatizado con el manga y el anime, y siendo así el punto fuerte de la misma indefectiblemente tenía que ser el tratamiento gráfico que se le iba a dar, además de, en lo posible, contar con títulos super independientes (todo lo independiente que se puede ser cuando estás inmerso dentro del universo tradicional superheróico de Marvel, obvio) que no necesitarán prácticamente ninguna lectura previa para poder ser comprendidos en su totalidad.
 
Dicho esto, personajes como Mystique, Emma Frost, Namor y Venom tuvieron su propia serie dentro de este imprint, pero también hubo comics para los Inhumans y los New Mutants, y nuestro canadiense favorito también tuvo su Wolverine: SNIKT!, una mini-serie de 5 números muy piola escrita y dibujada por el mangaka Tsutomu Nihei, creador también de Blame! y Knights of Sidonia. En medio de toda esta refrescante ola de novedades editoriales aparece una tímida Runaways que terminaría dejando su huella, más que nada por la trama y los diálogos de un casi desconocido Brian K. Vaughan en esos años, el cual si bien ya llevaba casi un año escribiendo Y: The Last Man y ya había dejado su huella en el polémico volumen 3 de Swamp Thing, todavía no había comenzado con Ex Machina, ni había escrito la “Logan” con Risso, aún no había debutado su volumen de los Ultimate X-Men ni tampoco su Buffy the Vampire Slayer Season Eight, mucho menos su novela gráfica Pride of Baghdad.

¿Y qué nos cuenta el comic? Bueno, algo definitivamente refrescante y distinto, una idea que de tan básica y primal parecería pecar de sosa, pero en las manos de Vaughan es magia pura: el título del comic hace referencia ni más ni menos a la fuga de un grupo de jóvenes de clase media-alta que deciden huir de sus padres cuando descubren que los mismos forman parte de una organización criminal llamada "The Pride", y sobre todo cuando todos son testigos de cómo sus progenitores se reúnen en lo que parece ser un ritual satánico, con trajes sadomaso y todo, y asesinan a una adolescente que podría tener la misma edad que cualquiera de ellos sin ningún tipo de contemplación o duda. De ahí en adelante estos 6 jóvenes que responden a los nombres de Alex Wilder, Nico Minoru, Karolina Dean, Chase Stein, Gertrude Yorkes y la más pequeña de todos, Molly Hayes (con sólo 11 años, el resto del grupo tiene entre 15 y 16), deberán decidir qué es lo que van a hacer con la información que acaban de descubrir y que podría posicionar a sus padres dentro de la categoría de “villanos”.

Por supuesto, luego de algunas idas y venidas, deciden casi por unanimidad que ellos no quieren cargar con sus consciencias haber sido testigos de un ritual en el cual asesinaron a sangre fría a una adolescente sin haber hecho nada, y poco a poco irán encontrando la forma de exponer a sus padres ante la justicia, buscando pruebas que demuestren que efectivamente forman parte de una organización criminal. En el camino, la socialista Gertrude encontrará un T-Rex llamado Old Lace que fue traído por sus propios padres del futuro y tiene un enlace telepático con ella mientras que la blonda Karolina descubrirá que si se quita una pulsera que lleva en su muñeca desde los 4 años y que creía la protegía de alguna afección, su cuerpo adquiere una luminosidad inusual, puede volar e incluso puede lanzar rayos por las manos. Una visita por el laboratorio de su padre dotará al jugador de lacrosse Chase de unos guantes mecánicos que permiten manipular el fuego y son denominados “Fistigons” y unos lentes especiales que otorgan visión de rayos-X, y en la misma visita, luego de un encuentro con parte de los padres, la joven asiática Nico absorberá un báculo que, a futuro, le permitirá manipular la magia. Tampoco pasará mucho tiempo hasta que descubran que Molly es poseedora de una fuerza extraordinaria, dejándonos finalmente con el pobre Alex que si bien no posee ninguna capacidad extraordinaria ni un objeto exótico con facultades especiales, es extremadamente inteligente y al menos durante el comienzo de esta aventura funcionará como líder del grupo.

La serie consta de 5 volúmenes, el último actualmente en curso, pero el amigo Vaughan solo escribió el 1er volumen y hasta el número 24 del 2do, en el número 25 entra ni más ni menos que Joss Whedon, y continúa en la misma hasta la finalización de esa etapa, en el número 30. En el 3er volumen entra a escribir Terry Moore con dibujos de Humberto Ramos, aunque este último es reemplazado en el número 7 por Takeshi Miyazawa. Y unos números después también abandona Moore el barco, y de ahí en adelante no tiene demasiado sentido seguir mencionando los equipos creativos. Amén de su premisa inicial, la cual concluye al finalizar el primer volumen, Runaways es un comic que se distinguió por la frescura de sus diálogo y la madurez con la cual Vaughan encaró las relaciones entre los protagonistas, aún cuando los mismos eran adolescentes. Hay bocha de referencias meta-culturales, citas a películas, series de T.V.’s, personajes ficticios de la competencia (en un momento incluso mencionan la Kryptonita y a Warner Bros.), y en este punto este comic se termina transformando en vanguardista, porque habilitaba al resto de los guionistas dentro y fuera de Marvel a que incorporaran en sus guiones todo aquello que nos rodea en el mundo actual. Pero Vaughan no se quedó sólo con eso, fue unos pasos más allá: en pleno 2004-2005, donde aún no existían ni las redes sociales ni la voracidad de los medios actuales, donde aún faltaba más de una década para que el tema de la igualdad de géneros se volviera a poner en boca de todos y todas, el amigo Brian se anima a plantear una relación homosexual entre dos adolescentes, y lo hace de manera tan natural que a nadie se lo cruzó por la cabeza que lo que estaba escribiendo era siquiera polémico o digno de un debate.

Como suele pasar con muchos de estos proyectos, una vez que se bajan sus creadores originales y lo dejan en manos de la editorial, los mismos van perdiendo fuerza con el tiempo, aún cuando los reemplazos eran, de todos modos, autores de renombre. También está el tema no menor de las idas y vueltas que tuvo el título culpa de la poca banca que le fue otorgando Marvel con el correr de los años, algo que va de la mano con los constantes relanzamientos que la editorial tiene. Hoy por hoy, si es que en Marvel Comics hay series regulares innovadoras y refrescantes, pueden estar muy seguros de que Runaways no es una de ellas.

La serie de Hulu


Lo primero que me gustaría dejar en claro en esta parte de la reseña es que me considero una persona muy abierta cuando se trata de consumir “adaptaciones”. He leído bocha de material sobre el tema y entiendo perfectamente la diferencia entre cada uno de los medios, y me queda más que claro que cuando se toma una comic o un personaje proveniente de este medio para trasladarlo a uno audiovisual hay que hacer concesiones, y muchos elementos se van a tener que sacrificar, indefectiblemente. Las adaptaciones casi literales suelen ser fallidas, tanto como aquellas que se alejan lo más posible de la esencia del comic. 

Preacher, a mi entender, es un perfecto ejemplo de que no necesitas hacer una adaptación literal del comic para capturar la esencia del mismo y poder así entretener por partes iguales a quienes conocen el material base de memoria y también al televidente que no tiene ni la más reputa idea de donde vienen estos personajes y estas tramas.

Dicho esto, la serie de T.V. Runaways de la cadena Hulu, de la cual Josh Schwartz y Stephanie Savage son los máximos responsables (son los showrunners de la misma y escribieron los guiones de los 2 primeros capítulos), es una adaptación fallida, y dudo mucho sea un producto entretenido incluso para los que jamás tuvieron contacto con el comic. Schwartz y Savage tienen en su prontuario haber desarrollado juntos shows como The O.C. o Gossip Girl, y alguien en Marvel Studios creyó que eso era garantía suficiente para llevar este proyecto a buen puerto. Error. De hecho, sin ir más lejos, la productora que fundaron juntos también es responsable de la serie Dynasty, un reboot de la serie homónima de los ’80. Todo dicho.
El error más grande que han cometido en la traslación es escribir una trama que involucre demasiado a los padres de los protagonistas, al punto tal que hay capítulos donde los adultos tienen más tiempo en pantalla que los jóvenes. En el comic de Vaughan los padres eran… villanos, muy planos, quizás, y algunos de ellos bastante estereotipados, pero villanos al fin, y cumplían esa función, y no mucho más, otorgando el espacio necesario para que la carga dramática y los diálogos afilados se posen en los hombros de los jóvenes fugitivos, algo que, cuando el primer volumen concluye, es de agradecer, porque en el siguiente tramo de la historia la trama avanza por otros caminos, completamente alejados de los padres.

En la adaptación de Hulu cada pareja de padres tiene su propio plot complejo y repleto de aristas, e incluso la relación entre todos ellos es bastante complicada y requiere un montón de tiempo de pantalla para desarrollarla, en algunos casos mucho más que la que cada duo de padres tiene con su hijo. La ganancia que obtuvimos en la verosimilitud de los personajes adultos la perdemos en el camino que recorre la serie explorando las tramas personales de los padres, muchas de las cuales incluso se tornan entre intrascendentes y reiterativas. Como sucede en el comic, lo realmente interesante es lo que pasa por los adolescentes, cómo van descubriendo todo lo referente a la mascarada de The Pride, y hasta qué punto cada uno de los padres está involucrado en hechos delictivos.

Un punto a favor del producto de Hulu es que la mayoría de los protagonistas son sorprendentemente muy parecidos a los diseños presentados por Adrian Alphona para el comic. Obviamente la serie nos entrega una Molly Hayes (que en la serie lleva por apellido Hernandez) mucho más grande de lo que la vimos en el comic, pero incluso ella usa en gran parte de esta primer temporada de 10 capítulos el gorrito característico que la identifica en el papel. Y luego, tanto Alex Wilder como Nico Minoru, Karolina Dean e incluso Gertrude Yorkes son realmente una adaptación muy fiel, el que por momentos se separa un poco del diseño es Chase Stein, y de todos modos el salto no es tan grande.

Si bien la trama avanza levemente por un camino similar a la del comic (sobre todo en el episodio piloto, el cual tiene escenas que son casi calcadas del papel), en la adaptación de Hulu hay algunos cambios bastante violentos: el más sorprendente de todos es que Molly y Gertrude son hermanastras, y siendo así comparten la misma pareja de padres, así que, a diferencia del comic, The Pride está compuesto por 10 adultos, no 12. Otro cambio significativo es que todos estos pibes eran muy amigos y cercanos 2 años antes de que comience la serie, pero la hermana de Nico falleció en circunstancias sospechosas, y ese trágico hecho terminó por distanciarlos unos de otros. Alex y esta hermana muerta compartían una fuerte amistad, y es el único que ha cargado con una depresión crónica culpa de su deceso, aparte de Nico, por supuesto. Supuestamente, el “despertar Gótico” de Nico está relacionado también con la depresión que carga por la muerte de su hermana. Casi un cliché: si sos Gótico sos alto depresivo. Ojalá fuera sólo un chiste mío: muchos de los personajes entienden que el look gótico de Nico es “una etapa” y ya, y en algún punto incluso la misma Nico lo llega admitir. Patético. Nadie les avisó que estamos en el 2018 a los guionistas. 

Karolina Dean y Chase Stein son, quizás, los dos personajes que más cambiados están en relación a cómo eran sus personalidades en el comic. La primera porque tiene una madre que regentea una Iglesia medio turbia que “rescata” chicos de la calle para que después, secretamente, terminen siendo carne de cañón de The Pride, y la pobre Karolina es una típica rubia ultra-partible con la cabeza completamente lavada por la bajada de línea de dicha Iglesia. En el caso de Chase, debo admitir que hicieron acá algo más interesante al personaje, dado que en el comic es, por lejos, el peor de todos. El Chase de Hulu tiene un conflicto real con el cual lidiar, una relación tortuosa de cuasi-admiración y odio con su padre, y encima tiene una alta predisposición a entender cuestiones relacionadas con la física y la mecánica, algo que supuestamente podría haber heredado de su padre, que en la serie de T.V. es un millonario innovador e inventor (?).

Algo muy gracioso que sucede en estos 10 capítulos que componen la primer temporada de Runaways es que los adolescentes prácticamente nunca terminan “huyendo” de sus padres, ergo: nadie que no haya leído el comic termina por entender del todo porqué la serie se llama así, ¿no? Hay un momento en el cual los chicos toman algo de distancia de sus padres para poder reorganizarse, comparar notas y elegir el mejor curso de acción de ahí en adelante, pero todo eso ni de cerca se podría considerar una “fuga”. En el comic todo sucede bastante rápido, en 2 o 3 números los miembros de The Pride pasan de la sospecha a la certeza de que sus hijos saben quiénes son en realidad, y de ahí en adelante toda relación entre los dos grupos se corta, y los pibes tienen que comenzar a huir porque se dan cuenta que sus padres van en serio, y si los agarran los hacen mierda. En la serie de Hulu se pierde bocha de tiempo entre discusiones y debates entre los adolescentes, mientras los adultos tienen un atisbo de sospecha de que quizás algo salió mal en el último ritual y sus hijos fueron testigos del crimen, y pasan los siguientes 8 capítulos intentando descubrir cuanto saben de la verdad sus hijos mientras siguen llevando adelante sus planes secretos, elaborando una gigantesca telaraña de mentiras sobre más mentiras, no sólo hacia sus hijos sino también entre ellos.


El comic Runaways es una serie repleta de aventuras extraordinarias y fantásticas, embadurnadas de mucho color y distintos tonos, que al comienzo parece estar completamente desprendida del universo Marvel pero a medida que avanza Vaughan con la muñeca que lo caracteriza va metiendo sutilmente decenas de elementos propios de esta editorial, e inclusive termina armando un crossover con cierta pareja de Héroes que muy pronto también tendrán su propia versión televisiva live-action. La serie homóloga de Hulu es casi un drama familiar que podría haber salido de la factoría de Polka, tenuemente matizada con elementos fantásticos espaciadamente dispersos aquí y allá. Y lo peor de todo es que en el comic, como mencioné más arriba, existen infinidad de referencias culturales que sirven como ganchos empáticos para el lector, muchas de las cuales Hulu podría haber utilizado para circunscribir este show dentro del Marvel Cinematic Universe, pero no, ni siquiera tiene eso. El estúpido de Jeph Loeb salió a decir que ese tipo de citas o referencias que en otros tiempos pudimos ver en series como Agents of S.H.I.E.L.D., Daredevil o Jessica Jones, acá no eran necesarias porque los adolescentes no tienen porqué estar al tanto de las cosas que hacen los héroes adultos de ese universo, es una cuestión generacional (?)

Subestimando entonces tanto a la audiencia televisiva como al lector del comic de Vaughan, Hulu lamentablemente nos entregó un producto olvidable que debería haber pasado sin pena ni gloria por esta cadena, pero al parecer no fue así porque hace apenas unas semanas confirmaron una segunda temporada de 13 capítulos, a diferencia de lo que sucedió con Inhumans, de la cual al día de hoy nadie tiene noticias de su regreso, con justa razón. Nos volvemos a leer muy pronto, acá en Tierra Freak.
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